Estadísticas y Mentiras del Gobierno (Government Statistics and Lies)

Informe Semanal 2/11/2009 – Por Ron Paul

Español: Recientemente se ha hablado mucho en Washington acerca de los ciudadanos de la tercera edad, mayormente sobre cómo diferentes reformas de salud los beneficiarían o dañarían. Pero hay otro tema crucial que ha devastado en forma silenciosa a las personas mayores en términos financieros en las últimas décadas. Y tiene que ver con cómo es calculado el costo de vida. ¿Cómo justifica la administración el no haberles reconocido el aumento en el costo de vida a los beneficiarios del seguro social?

Según el cálculo oficial del Índice de Precios al Consumidor, la vida se ha abaratado por primera vez en décadas. Si el gobierno puede mostrar estadísticamente que el costo de vida ha bajado, en vez de subido, entonces podrá justificarse al momento de no conceder el aumento para los beneficiarios del seguro social. ¿Pero esto concuerda con la realidad? Usando cálculos anteriores del IPC, el costo de vida en realidad se ha incrementado ¡Por casi un 5%!



El IPC (Índice de Precios al Consumidor) es un cálculo basado en la media de precios de una canasta fija de bienes que inicialmente fue diseñado para ayudar a las empresas a ajustar por inflación. El gobierno eventualmente comenzó a utilizarlo para determinar los ajustes de costo de vida de los programas de prestaciones. Junten eso con el descubrimiento de los políticos al ver que podían rapiñar los fondos del seguro social para pagar nuevos programas de gasto, y tendrán la tormenta perfecta para negarle a las personas mayores lo que se les había prometido, ocultándoles el verdadero tamaño del déficit. Para los políticos es el éxito asegurado.

Para la gente de la tercera edad la historia es diferente. El economista John Williams de Shadow Government Statistics ha estimado que si la metodología original del IPC no hubiese cambiado, los cheques del Seguro Social serían por casi el doble de por lo que son hoy en día. Esto representa mucho dinero que los políticos han sido capaces de literalmente robarle a las personas mayores, para gastar en sus propios programas inútiles. Un ejemplo de cómo lo hacen es sustituyendo hamburguesas por filetes, lo que reduce el precio promedio de esa canasta de bienes. Pero el vivir de hamburguesas, o quizás comida para perros, en lugar de filetes no representa una norma constante de vida. Esto hace de la medición algo virtualmente sin significado, aunque políticamente es muy conveniente.

He introducido legislación para evitar que los políticos de Washington vuelvan a atacar al Seguro Social. La HR 219 la “Ley de Preservación del Seguro Social” (Social Security Preservation Act) se asegurará de que todos los fondos recaudados por el Fondo Fiduciario del Seguro Social sólo sean utilizados para el pago a los beneficiarios, o sean puestos a interés con certificados de depósito. Esto al menos detendría el sangrado del fondo, y quitaría el incentivo por burlar y distorsionar los números para poder darle a las personas mayores el mínimo pago posible. Esto también cortaría una de las fuentes de financiación para la expansión del gobierno, así que no es probable que sea fácilmente respaldada por muchos políticos.

Ya es suficientemente malo que Washington imponga altos impuestos sobre los salarios de los trabajadores estadounidenses. Lo menos que podría hacer el Congreso es usar los dólares de dichos impuestos para su declarado propósito. Pero en cambio, las personas mayores lo tendrán cada vez más difícil intentando sobrevivir con un ingreso fijo en una economía basada en variables y engaños. Para ellos ya es demasiado tarde para volver a empezar. Los jóvenes de hoy en día se verán forzados a solventar el sistema por los años venideros. El primer paso para resolver la inminente crisis del Seguro Social es impedir que los políticos asalten el fondo y reducir en forma significativa el gasto del gobierno federal.


English: There has been a lot of talk in Washington recently about senior citizens, mostly about how various healthcare reform models would help or hurt them.  But there is another critical issue that has quietly devastated seniors financially over the last few decades.  It concerns how the cost of living is calculated.  How does the administration justify not giving a cost of living increase to Social Security recipients this year?

According to the official Consumer Price Index calculation, life has gotten cheaper for the first time in decades.  If the government can show statistically that the cost of living has gone down, not up, then they can make the case for not giving a cost of living increase to social security recipients.  But does this match reality?  Using older calculations of CPI, the cost of living has actually increased – by roughly 5 percent!

The CPI (Consumer Price Index) is a calculation based on the average price of a fixed basket of goods that was initially designed to help businesses adjust for inflation.  The government eventually started using it to determine cost of living adjustments for entitlement programs.  Couple that with politicians’ discovery that they could raid the social security trust fund to pay for new spending programs, and you have a perfect storm to deny seniors what they were promised, while hiding the true size of the deficit.  For politicians, it is a win-win.

For seniors, it is a different story.  Economist John Williams of Shadow Government Statistics has estimated that if the original methodology of CPI had not changed, Social Security checks would be nearly double what they are today.  This represents a lot of money that politicians have been able to literally steal from seniors, to spend on their own wasteful programs.  One example of how they do this is to substitute hamburger for steak, which lowers the average price of that basket of goods.  But living on hamburger, or maybe dog food, instead of steak does not represent a constant standard of living.  This renders the measurement virtually meaningless, even though politically it comes in very handy.

I have introduced legislation to keep politicians in Washington from ever raiding the Social Security trust fund again.  HR 219 The Social Security Preservation Act would assure that all monies collected by the Social Security Trust Fund would only be used in payments to beneficiaries, or be placed in interest bearing certificates of deposit.  This would at least stop the bleeding of the fund, and take away some incentive to tease and torture the numbers in order to give seniors the minimal amount.  This would also cut off a source of funding for government growth, so it is not likely to get easy support from many politicians.

It is bad enough that Washington imposes high payroll taxes on American workers.  The least Congress could do is use the tax dollars for their stated purpose.  Instead, seniors will have a harder and harder time trying to survive on a fixed income in an economy based on variables and deception.  For them, it is too late to start over.  Today’s young people will be forced to pay into the system for years to come.  The first step towards solving the impending crisis facing Social Security is to stop politicians from raiding the trust fund and to significantly cut federal government spending.

A Weekly Column – by Ron Paul