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La Reforma de Salud Significa Mayor Bienestar Corporativo(Healthcare Reform is More Corporate Welfare)

Informe Semanal 14/09/2009 – Por Ron Paul

Español: El miércoles pasado el país se paralizó con el discurso del presidente ante el Congreso acerca de la reforma del Sistema de Salud. Si bien la preocupación del Presidente por los no asegurados es sin duda sincera, su plan resulta ser un generoso obsequio para la industria de los seguros de salud, a pesar de cualquier implicancia de lo contrario.

Durante décadas la industria de los seguros ha estado presionando para que haya cobertura obligatoria para todos. Imagínense si la industria de telefonía celular o la industria de la televisión por cable recibieran tal obsequio del gobierno. Si el gobierno fuera a multar a los individuos simplemente por no comprar un producto corporativo, significaría una bendición increíble, y completamente injusta, para esa industria, a expensas de la libertad y del libre mercado. Sin embargo, esto es lo que los planes actuales de reforma intentan hacer por la muy poderosa industria de los seguros de salud.

La estipulación de que las condiciones preexistentes tendrían que ser cubiertas parece un pequeño precio a pagar por aumentar su pool de clientes al 100% del pueblo estadounidense. Una gran bandera roja, sin embargo, es el hecho de que también tendrán inmunidad contra demandas, si fracasaran en cubrir lo que supuestamente les es requerido que cubran, así que estos requerimientos sobre ellos probablemente carezcan de sentido. La obligación de que todos los ciudadanos sean sus clientes, sin embargo, se puede ejecutar a través de multas e impuestos.

Las compañías de seguros parecen haber tenido éxito en igualar seguro médico con atención de la salud, pero este es un concepto relativamente nuevo. El seguro médico no es algo malo, pero no es la única forma concebible para obtener  atención de la salud. En cambio, parece que todavía dependemos de la creatividad y competencia de los políticos para resolver nuestros problemas, lo que siempre parece estar vinculado a quien sea el mayor grupo de presión en Washington.

Es triste pensar en las muchas soluciones creativas del libre mercado que son prohibidas por el gobierno con todas sus interferencias. ¿Qué tal si en lugar de unirse a un plan de seguro médico uno pudiera comprar una membrecía directamente de un hospital o de un médico? ¿Qué tal si el médico quisiera sólo cobrar en efectivo, o hacer visitas domiciliarias, o determinar su propia carga de pacientes, o practicar la medicina fuera de las restricciones del actual sistema burocrático? Los modelos alternativos de prestación de atención de la salud se verán en una desventaja competitiva aún mayor si las familias son forzadas a comprar el modelo de seguros. Y sin embargo nos tratan de vender la reforma como si aumentaría la competencia.

¿Qué tal si sólo por una vez Washington se quitase del camino y dejase que la ingenuidad del pueblo estadounidense desarrolle un completo espectro de alternativas a nuestro ya quebrado sistema? Así el libre mercado, y no los grupos de presión o los políticos, decidiría qué modelos funcionan y cuáles no.

Por desgracia, el aspecto más abatido de nuestro sistema es el hecho de que Washington ve la necesidad de actuar en todos los problemas de la sociedad, en vez de quitarse del camino. Las únicas herramientas con las que cuenta el gobierno son la fuerza y los favores. Éstas son las herramientas que muchas corporaciones inescrupulosas y perezosas buscan usar en su favor, en lugar de limitarse a proporcionar un mejor producto que la gente comprará de buena gana. Parece ser que la industria de los seguros médicos recibirá más de esas ventajas muy pronto.

English: Last Wednesday the nation was riveted to the President’s speech on healthcare reform before Congress.  While the President’s concern for the uninsured is no doubt sincere, his plan amounts to a magnanimous gift to the health insurance industry, despite any implications to the contrary.

For decades the insurance industry has been lobbying for mandated coverage for everyone.  Imagine if the cell phone industry or the cable TV industry received such a gift from government?  If government were to fine individuals simply for not buying a corporation’s product, it would be an incredible and completely unfair boon to that industry, at the expense of freedom and the free market.  Yet this is what the current healthcare reform plans intend to do for the very powerful health insurance industry.

The stipulation that pre-existing conditions would have to be covered seems a small price to pay for increasing their client pool to 100f the American people.  A big red flag, however, is that they would also have immunity from lawsuits, should they fail to actually cover what they are supposedly required to cover, so these requirements on them are probably meaningless. Mandates on all citizens to be customers of theirs, however, are enforceable with fines and taxes.

Insurance providers seem to have successfully equated health insurance with health care but this is a relatively new concept.  There were doctors and medicine long before there was health insurance.   Health insurance is not a bad thing, but it is not the only conceivable way to get health care.   Instead, we seem to still rely on the creativity and competence of politicians to solve problems, which always somehow seem to be tied in with which lobby is the strongest in Washington.

It is sad to think of the many creative, free market solutions that government prohibits with all its interference.  What if instead of joining a health insurance plan, you could buy a membership directly from a hospital or doctor?  What if a doctor wanted to have a cash-only practice, or make house calls, or determine his or her own patient load, or otherwise practice medicine outside the constraints of the current bureaucratic system?  Alternative healthcare delivery models will be at an even stronger competitive disadvantage if families are forced to buy into the insurance model.  And yet, the reforms are sold to us as increasing competition.

What if just once Washington got out of the way and allowed the ingenuity of the American people to come up with a whole spectrum of alternatives to our broken system?  Then the free market, not lobbyists and politicians, would decide which models work and which did not.

Unfortunately, the most broken aspect of our system is that Washington sees the need to act on every problem in society, rather than staying out of the way, or getting out of the way.  The only tools the government has are force and favors. These are tools that many unscrupulous and lazy corporations would like to wield to their own advantage, rather than simply providing a better product that people will willingly buy.  It seems the health insurance industry will get more of those advantages very soon.

A Weekly Column – by Ron Paul

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